miércoles, 10 de marzo de 2010

Virtud de la Flexibilidad

Hoy vamos a hablar de una virtud que está mal comprendida en el mundo de hoy, se llama La Flexibilidad. Ésta se entiende normalmente como un dejarse llevar, una invitación a probarlo todo, teniendo entonces muy claro que esto es una transgreción a la libertad que Dios nos ha dado, entonces ya no es la virtud de la Flexibilidad, sino el vicio del libertinaje y de la espontaneidad, este último entendido como la persona de quien no se puede esperar nada, porque puede responderte un día bien y al otro mal, un día sentirse alegre en ciertas circunstancias y al otro completamente devastado en las mismas condiciones, hace las cosas sin pensar ni reflexionar, espontaneidad no es naturalidad, no es alegría, es un desorden, ya que debería ser gobernada por nuestra voluntad y nuestro entendimiento, pero aquí solo prima el instinto y no la razón. Entonces miremos la definición de la virtud de la flexibilidad: Adapta su comportamiento con agilidad a las circunstancias de cada persona o situación, sin abandonar por ello los criterios personales. Miremos entonces lo importante de esta definición, centremonos en la última parte: para poder llegar a vivir esta virtud es fundamental el tener criterio y saber reflexionar para cada actividad que realizamos con respecto a ellos. Hay dos situaciones en las que debemos ser flexibles, la primera es las situaciones que sean opinables, en este caso la persona que tiene la virtud de la flexibilidad esta dispuesta y en capacidad de conciderar que su punto de vista es provicional y que puede llegar a matizar o cambiar esta opinión. La segunda situación es en las cuestiones que no son opinables; cuando estamos hablando de la verdad objetiva, no cabe matización o cambio en la propia opinión, lo que si se puede hacer es aprenderla a expresar cada vez mejor. Tenemos entonces en esto el caso más claro que son las cuestiones de Dios, nuestra fe y la Iglesia Católica, nada puede hacernos cambiar de opinión sobre esta materia porque sabemos que la verdad viene de Dios y el negar algo de esto nos estaría haciendo negar la verdad completa, pero en nuestro apostolado, en nuestro hablar o vivir esta fe cada vez podemos hacerlo mejor, sin imponer, siendo más sagaces, más racionales. Aplica no solo en la forma en la que expresamos nuestra opinión, sino también como escuchamos, como damos la información deesta verdad. Entonces en este sentido es un requisito el saber cuales son los criterios permanentes de nuestra propia vida y cuales son los aspectos opinables y provisionales. A veces uno se encuentra con personas que dicen ser expertas en materias que son opinables y que no permiten que se les ayude a ver otros puntos de vista o a profundizar en los criterios que ya se tiene. Esto presenta una fuerte confusión pues esta virtud nos lleva a estar firmes sólo en lo que es verdadero y absoluto y estar abiertos en las materias opinables, de aquí que a veces se presenten tantas discuciones por motivos absurdos, por ejemplo a mi me gusta tal o cual equipo de fútbol, tal o cual comida, prefiero el frío o el calor.
La flexibilidad como todas las virtudes, tiene sentido cuando va dirigida intencionalmente a la busqueda de la verdad y el bien. Esta afirmación la podemos ver en dos campos muy improtantes de la vida, la primera es con relación al trabajo o la actividad que realicemos y la otra en la relación con los demás. En el primer aspecto nos encontramos con una necesidad de seguir un proceso de preparación continua, sea cual sea la profesion que hemos elegido. Podemos en esto encontrarnos con contenidos que son verdades objetivas, esta información debemos con agilidad mental procesarla y guardarla, debemos tener una actitud que nos lleve a profundizar en esto, más nunca a ponerlo en duda o a debatirlo, porque como ya vimos son verdades. Pero si nos encontramos con temas que son discutibles, debemos tener claro el grado de preparación que tenemos con relación a este tema y si esta preparación nos da una firmeza real para tener una actitud critica frente a lo que se nos esta enseñando. En este punto es fundamental el saber que nuestra mente debemos llenarla de la verdad y no podemos poner esto en riesgo, si estamos leyendo y estudiando diferentes temas y tenemos la filosofia de "tener la mente abierta", nos estamos abriendo a la posibilidad de peligros inimaginables con esto, incluso podemos llegar hasta el punto de arriesgar nuestra vida eterna. Esto por lo tanto no es ser flexibles, es ser idiotas.
Es por eso que vemos tantas personas tan confundidas con lecturas y autores, que leen este libro que es su verdad, para luego leer el otro y cambiar de opinión, les falta criterio, les falta prudencia; la flexibilidad lleva a a dejar de leer si vemos que nos hace mal, nos lleva a irnos de un trabajo si va en contra de nuestra salvación, nos lleva a irnos de una universidad si enseña algo contrario a lo que creemos.
También esto aplica como decía ahora en el campo de las relaciones y de la amistad. Cada persona es libre de aceptar o de rechazar los valores permanentes, cada quien es libre de cumplir las normas humanas y Dios nos ha dejado también libres para que le elijamos libremente. Por esto mismo nosotros tampoco podemos obligar a los demás a creer en esa verdad, estamos obligados a hablar y a corregir, pero la virtud de la flexibilidad nos llevará a decir las cosas como son y a no sentirnos ofendidos si la verdad no se acepta y a continuar adelante. La virtud también nos lleva a alejarnos de conversaciones que pueden influir negativamente en nosotros, en la definición que dimos al principio deciamos que se debe "adapatar el comportamiento con agilidad a las circunstancias", la clave entonces está en no mostrar interés en esto, en irnos sin problemas y sin ofender a los demás. No se trata de modificar o cambiar la información referente a la verdad, sino de buscar el momento y el modo adecuado de presentar esta información, hay que adapatarnos a las situaciones; no es lo mismo hablar con un amigo en privado que dar una conferencia frente a 500 personas, la persona que desarrolle entonces esta virtud sabra adapatarse a cada persona, a cada situación, pero también sabrá ser leal a los valores permanentes, defendiendolos y refornzandolos con firmeza.
Hay muchas razones para vivir esta virtud, con ella podemos aprender de los demás, de las nuevas situaciones, nos lleva a convivir con alegría, pero también a para adapatar continuamente nuestro que hacer a los criterios que rigen nuestra vida, esta parte es fundamental porque como veiamos ahora debemos vivir la agilidad mental es decir aprender a adaptarnos a las situaciones a tiempo.

Virtud del Patriotismo

Hablemos hoy de la virtud del Patriotismo. Santo Tomás de Aquino nos dice que "despues de Dios, son también principios de nuestro ser y gobierno, los padres, ya que de ellos hemos nacido, y la patria, puesto que en ella nos hemos cirado. Por tanto, después de Dios, a los padres y a la patria es quienes más debemos". La patria le asegura a la persona algunas condiciones indispensables para su desarrollo intelectual, moral, social y económico. Es por esto entonces que cada uno de nosotros debemos reconocerle lo que nos ha dado para luego actuar justamente con ella, recordemos que la justicia nos lleva a pagarle a cada uno lo que se le debe; es por esto que también ya que estamos en deuda con nuestro país, que debemos tener entre nuestras virtudes el Patriotismo. Debemos a nuestra patria honrarla y servirle debidamente, reforzando y defendiendo el conjunto de valores que ella representa. Ubicandonos en este punto nos encontramos con uno de los vicios que la afectan, se llama el cosmopolitismo, el cual nos lleva a la indiferencia en lo que se refiere a nuestra patria, a no importarnos lo que ocurra con ella, buscando una satisfacción personal a expensas de los demás, dejar de preocuparnos por el bien común. El lugar que cada uno ocupa en este mundo nos fue dado por Dios mismo, nacimos en este país porque es su voluntad y por tanto también debemos amar y honrrar este lugar. Nos tiene que importar, como decia al principio la stuación que vivimos hoy en día en nuestro país, ya que es precisamente este vicio, el cual lleva a muchas personas no les interesarles a cabalidad el futuro de la tierra en que han nacido.
También debemos respetar a los demás paises, como nos dice en Gaudium et spes, que es la constitución pastoral del concilio vaticano II sobre la iglesia y el mundo moderno, "Cultiven las ciudades con magnanimidad y lealtad el amor a la patria, pero sin estrechez de miras, de modo que tengan siempre presente y busquen al mismo tiempo el bien de toda la familia humana", es decir que el patriotismo no quiere decir un nacionalismo exagerado, en el que se llegue a despreciar con palabras y obras a los demás, la vida nacional no es algo meramente político sino que habla del bien común como máximo fin. Este habito necesita una base afectiva que se se puede desarrollar durante toda la vida, pero es especialmente importante en la niñez. Este sentimiento patriótico se forma primero por el lugar del nacimiento y luego va extendiendose a figuaras más amplias como el municipio, el departamento, la región y el país. Es entonces un deber de los padres el que el niño vaya entendiendo los valores especificos de su entorno. Este sentido de unidad debe abirse al conocimiento de otros aspectos culturales, se trata de conocer nuestra historia, nuestros heroes, personajes reconocidos, las costumbres típicas, los bailes, etc. de tal forma que se sienta un trayecto histórico común y de ahí empezar a relacionarnos con las personas de las demás regiones, con quienes hablan nuestro mismo idioma, hasta llegar a entendernos con el mundo entero, comprendiendo entonces que todos podemos llegar a ser hermanos por diferentes que seamos, pues todos tenemos el llamado a ser hijos de Dios. Los valores que debemos vivir a nivel de nuestra patria se engloban en lo que se podría titular como "el bien común", lo cual requiere de cada uno de nosotros un trabajo bien hecho y con responsabilidad, el buscar conseguir una sociedad justa, pacifica, respetuosa por la tierra misma, las instituciones, las costumbres, historia, entre otros. Tenemos que buscar los medios necesarios para empezar a amar a nuestra Patria, empezar a cuidar la tierra en la que estamos, poner atención a los detalles de orden y limpieza, esto nos lleva a vivir las normas de convivencia en todos los aspectos, por ejemplo no tirar basura al suelo, no pintar las paredes, respetar las normas de transito, las normas de cortesía. El patriota no es la personas que se queja de su país, si encuentra algo para criticar lo hace pero pondrá sus medios para corregir esto que ha criticado. Debemos aprender a respetar los simbolos patrios, el himno nacional, el escudo la bandera, unirnos en las fiestas patrias. Pero como ya lo mencionamos brevemente hace un momento este patriotismo no se debe centrar exclusivamente en los sentimientos por nuestro país, pues tenemos una responsabilidad con todo el genero humano, esta parte la podemos entender como Cristianos desde el punto de vista de la virtud y el don del Espíritu Santo de la piedad, este don que recibimos en el bautizmo nos despierta un afecto filial hacia Dios, nos hace hijos suyos y por lo tanto nos despierta la fraternidad universal como hijos todos del mismo Padre. San Josemaría Escriva dice en el libro Camino "Ser católico es amar a la Patria, sin ceder a nadie mejora en ese amor. Y, a la vez, tener por mios los afanes nobles de todos los países. ¿Cuantas glorias de Francia son glorias mias! Y lo mismo, muchos motivos de orgullo de alemanes, italianos, de ingleses, de americanos y asiaticos y africanos son también mi orgullo. ¡Católico!: corazón grande espíritu abierto.